Concepto de fragilidad en el adulto mayor
En el
intento de encontrar términos con los cuales identificar la disminución de la
capacidad funcional inherente al adulto mayor y por tanto el aumento de su
dependencia del medio, surgen los conceptos de fragilidad y anciano frágil. La detección precoz de la fragilidad y el
empleo oportuno de técnicas diagnósticas, terapéuticas y rehabilitadoras pueden
modificar positivamente la expresión esperada de la discapacidad en el
anciano, por lo que intervenir en este sentido tiene implicaciones tanto en
el plano social como en la calidad de vida del adulto maor.
Las
bases de la valoración geriátrica se iniciaron en las décadas de los años 60 y
70 del siglo XX, en
los años 80 del mismo siglo, se demostró su utilidad, mientras que en la década
de los años 90, el interés en este tema se concentró en la evaluación de la
fragilidad de los ancianos. Se ha planteado incluso que la medicina
geriátrica debe dirigirse concretamente al llamado anciano frágil. Una búsqueda en Medline realizada en el año 1997 arrojó que el término fragilidad fue citado en 335 artículos desde 1989 hasta 199225 y
en 563 artículos desde este año hasta enero de 1996.
Para
unos autores lo que determina la fragilidad es la coexistencia de determinados
procesos clínicos, para otros la dependencia en las actividades de la vida
diaria y para otros la necesidad de cuidadores institucionales. También ha
sido relacionada con declinación funcional, impedimento inestable y
discapacidad.
La
condición de fragilidad coloca al AM en una situación de riesgo de desarrollar,
empeorar o perpetuar efectos adversos para su salud, debido a la disminución de
su reserva fisiológica; se relaciona con mayor riesgo de evolucionar hacia la
discapacidad y la dependencia, y en última instancia, hacia la muerte. El
concepto se refiere a una condición dinámica, dado que lo más probable es que
cualquier AM no permanezca igual de frágil o de vigoroso por largos periodos de
tiempo, y por otra parte, no todos los AAMM son frágiles en la misma medida.
Entre
las definiciones de fragilidad encontradas se encuentra la de Buchner que la
considera el estado en que lareserva fisiológica está disminuida, llevando
asociado un riesgo de incapacidad, una pérdida de la resistencia y un aumento
de la vulnerabilidad. Por su parte Brocklehurst defiende
la idea de que se trata de un equilibrio
precario, entre diferentes componentes, biomédicos y psicosociales, que
condicionarán el riesgo de institucionalización o muerte.
Campbell y Buchner la
entendieron como sinónimo de inestabilidad, de
mayor probabilidad o riesgo de cambiar de estatus, de caer en dependencia o de
incrementar la pre-existente, mientras que Fried LP considera
a los ancianos frágiles como un subgrupo de alto riesgo, susceptible de un
control sociosanitario riguroso sobre los que instaurar políticas curativas y
preventivas específicas.
Una
definición de Batzán
JJ y otros plantea que La
fragilidad puede definirse como la disminución
progresiva de la capacidad de reserva y adaptación de la
homeostasis del organismo (homeostenosis) que se produce con el envejecimiento,
está influenciada por factores genéticos (individuales) y es acelerada por
enfermedades crónicas y agudas, hábitos tóxicos, desuso y condicionantes
sociales y asistenciales.
Por su
parte, Brown y
otros definieron la fragilidad como la
disminución de la habilidad para
desarrollar actividades prácticas
y sociales importantes de la vida diaria. Otras definiciones se refieren a demanda excesiva sobre capacidad reducida, balance precario fácilmente perturbable, estado que coloca a la persona en riesgo de sufrir eventos adversos a su salud, o que la hace inherentemente vulnerable a los cambios del entorno, o incapaz de integrar las respuestas para enfrentar el stress.
Por
otra parte, la OPS ha definido como adultos mayores frágiles a los que padecen o están en riesgo de
presentar los llamados Gigantes
de la Geriatría o las cinco I: Inmovilidad,
Inestabilidad, Incontinencia, Deterioro Intelectual y la Iatrogenia.
Maestro
Castelblanque y Albert
Cuñat relacionan la fragilidad con una mayor necesidad y riesgo de utilizar recursos sociales y
sanitarios, institucionalización,
deterioro de la calidad de vida y muerte. Otros
la definen como un estado fisiológico que induce a un aumento de la vulnerabilidad ante factores
estresantes debido a la disminución de
las reservas fisiológicas, e incluso a la des
regulación de múltiples sistemas fisiológicos.
Otras
definiciones consideran determinadas reglas o criterios resultantes de
investigaciones u observaciones concretas. Por ejemplo, en un reciente
artículo del año 2005 se plantea que un AM puede definirse como frágil si
presenta tres o más de los siguientes síntomas: pérdida no intencional de peso,
pobre resistencia como signo de agotamiento, disminución de la fuerza del
apretón de mano, baja velocidad al caminar y baja actividad física.
Otra
manera de definir la fragilidad ha sido sumando el número de deterioros,51 la que a pesar de su fuerte valor
predictivo consume mucho tiempo y no se utiliza ampliamente en la práctica
clínica. Una tercera clase de clasificaciones operacionales confía en el juicio
clínico para interpretar los resultados tomados de la entrevista al paciente y
el examen clínico.

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